Una tarde en la década de 1970, un joven biólogo de voz suave observó un momento decisivo en un zoológico holandés: dos chimpancés machos lucharon ferozmente, solo para retirarse y luego abrazarse pacíficamente. En lugar de consignar el impacto emocional de ese abrazo al olvido, como habrían hecho muchos científicos contemporáneos, Frans de Waal lo describió con una palabra radical: "reconciliación". Así comenzó la tranquila revolución de De Waal en la forma en que discutimos el comportamiento animal, en particular los encuentros a menudo agresivos de los primates. El escritor Richard Conniff visitó a De Waal en su laboratorio en la Universidad Emory y habló con él sobre la enorme influencia que han ejercido sus estudios. Los admiradores han ido desde el biólogo de Harvard E. O. Wilson hasta Newt Gingrich quien, como Presidente de la Cámara, colocó uno de los libros de De Waal en una lista de lecturas recomendadas para los republicanos entrantes. La razón de toda esa atención es clara. Habiendo registrado miles de horas viendo primates desde chimpancés a macacos, De Waal ha llegado a creer que, lejos de ser "simios asesinos" nacidos de forma natural, como a menudo se los describía, los chimpancés y otros primates están mucho más en sintonía con la pacificación. "Los chimpancés tienen algo así como 'preocupación de la comunidad'", dice. "Viven en un grupo y tienen que llevarse bien, y su vida será mejor si su comunidad es mejor". Al final, según cree De Waal, la evolución de los humanos y otros primates puede apuntar más hacia tal altruismo y cooperación que a la despiadada supervivencia de los más aptos.

Fundas Asientos, Derivabrisas